Elogio de la noche / Christian Barragán

La obra de Ernesto Alva (ciudad de México, 1982) deambula alrededor de la noche y el silencio. Centrándose en el dibujo y el grabado, Alva ha desarrollado su práctica estética como un repliegue ante un mundo incesante y contingente. Retraído del estruendo y lo monumental, su pulso configura espacios mudos y depurados donde el tiempo aparece rezagado, ajeno a la algarabía y velocidad reinantes.
Oscilante entre la línea y la mancha, el ejercicio de Alva es el enfrentamiento de lo pleno y lo vacío, la luz y la oscuridad, la memoria y el olvido; pero sobre todo, es el encuentro con un ritmo informe, planos ensimismados y tensiones opacas. El proceso es, en cambio, claro y abierto: una disputa entre la pulsión y la contención. Mientras que la línea une, edifica y templa, la mancha dispersa, devasta y diluye.
Semejante a la materia informe descrita por San Agustín, la obra de Ernesto Alva varía intermitentemente de universos microscópicos a macroscópicos sin adoptar o negar uno u otro. Y es que no pretende ser alguno de los dos, ni ningún otro, sino movimiento, encuentro, colisión.

Christian Barragán